Busca fundamentalmente promover una cultura emprendedora y empresarial entre la sociedad que favorezca la apertura de nuevas empresas y fortalezca las ya existentes.
Fondo Nacional Emprendedor 2018
El objetivo del Fondo Nacional Emprendedor, promovido por el Instituto Nacional del Emprendedor, es incentivar el crecimiento económico nacional, regional y sectorial, mediante el fomento a la productividad e innovación en las micro, pequeñas y medianas empresas de sectores estratégicos..
Transforma tu vida
Un programa de capacitación y formación empresarial integral. Formamos empresarios, desarrollamos tus habilidades y fortalecemos tu autoestima..
Te damos UN PLAN que te va a guiar, paso a paso, desde cómo definir tus metas, hasta cómo tener BUENAS ideas de negocio y cómo ponerlas en práctica, hacerlas realidad, hacerlas crecer de forma automática y generar ingresos y calidad de vida.
El consumo desmedido de productos desechables perjudica la manera en la que vivimos. Las cuales superan las capacidades de la tierra para degradar materiales.
Ante esta problemática necesitamos generar una solución: es indispensable empezar a crear iniciativas y empresas sustentables que aborden el problema de los residuos sólidos urbanos.
El barniz para madera es el primer producto de Kitcel// Reutilizadora de unicel, sin embargo, ya estamos trabajando para desarrollar otros productos como: pegamento, pinturas orgánicas, plastificado de papel y tela. Todo hecho a base de unicel.
¿Cómo generar un cambio?
Nuestra misión es transformar desechos urbanos en materia prima, para generar productos útiles, reduciendo así la generación de basura. El barniz para madera Kitcel ofrece una solución sustentable ante la sobre producción de basura de este material. Proceso
El primer paso es el acopio de unicel, el cual debe someterse a un proceso de purificación que eliminará restos de comida, tierra y otros desperdicios.
Después viene el proceso de desintegración, el unicel se somete a solventes de origen natural, los cuales disuelven el material y liberan burbujas de aire.
Posteriormente se adecua la viscosidad, la fracción de sólidos y el tiempo de secado con otros solventes, igualmente de origen natural, extraídos de plantas, árboles y frutas.
Resultado…
Por cada 500kg de barniz se reducen 412,5kg de CO2 equivalente.
Barniz para madera KITCEL, un producto amigable con el medio ambiente que sella, protege la madera, y le da un acabado natural ya sea brilloso o mate.
Te necesitamos!!
Hasta ahora el proyecto sigue en la fase de incubación y validación del producto, creemos que es el momento de crecer. Tú puedes ayudarnos. El barniz Kitcel es unproducto comercial, un negocio, por lo tanto no pretende depender de donaciones. Sin embargo, para dar los siguientes pasos necesitamos un capital semilla que nos permita estabilizar la infraestructura, acelerar la investigación, difundir el producto y tener apoyo para el posicionamiento de la marca. A cambio...
Kitcel ha ido creciendo gracias a todo apoyo de la gente que cree en el proyecto. Así , tres diseñadores talentosos hicieron tres diseños de edición especial con el tema: transformación. Especialmente creadas para fondear Kitcel. Las Serigrafías son edición limitadas y pueden ir autografiadas por los artistas.
Al finalizar la campaña, se hará un evento donde se entregarán las impresiones en el D.F. Para toda la gente del interior de la república será necesario que absorban los costos del envío.
Además, puedes llevar tu unicel a nuestros puntos de acopio en el Huerto Roma Verde (http://huertoromaverde.org/), a la Delegación Cuauhtemoc al area de Gestión Ambiental, así como en la territorial Roma/ Condesa, o cada domingo al Mercado el 100.
Con todo el respeto que me merece su compulsiva vocación innovadora, Víctor Pagaza Melero me parece un extraterrestre nacido en México.
Entrevista realizada por Eduardo Torreblanca Jacques | Universo Pyme
Cada vez que lo veo me sale con algo nuevo, con algún nuevo producto y siempre con vocación verde, de reciclaje.
Y me da la impresión, si me permite este exceso, que su talento comienza a ser claramente desperdiciado en este país y le comento las razones que me orillan a tener esa idea.
A Víctor lo conocí con un producto y una terna de desarrollos en la parte final. El producto era y sigue siendo, un impermeabilizante a base de llanta reciclada.
Resulta que para el estudio de factibilidad, Pagaza Melero descubrió que en el país se tiran a vía pública cada año, y en ocasiones se llegan a quemar más de 40 millones de llantas usadas de autos que no tienen ya cabida en el mercado de "segunda mano"o "de segundo cachete". Por año, extendido a 5 años, estarían a cielo abierto hoy día no menos de 200 millones de llantas.
Cada llanta, asegura el empresario, es hogar potencial de 70 mil huevecillos del mosquito del dengue. Para seguir con los supuestos, en el país habría, si la mitad de las llantas tiradas en suelo abierto fueran cuna de estos huevecillos un cultivo equivalente a un siete acompañado de 12 ceros a su derecha. Hasta aquí las llantas no sirven sino para hacer cálculos inútiles.
Victor Pagaza decidió triturar las llantas, mandó a hacer un adherente con la Basf y lo mezcló con el polvo de llanta en distintos grados de calibre o grosor.
Mezclado y aplicado a techos, el impermeabilizante (a3pimperllanta), ya seco infla y ofrece una sensación de estar parado en una pista de Tartán, un material que incorporó México en pistas de atletismo durante las Olimpiadas de México 1968. Una alfombra, mullidita de llanta reciclada con adherente especial. Hay para 10 años de vida, cinco, tres.
El segundo producto desarrollado es el UTILCEL, derivado del reciclado del unicel. Ante nuestros ojos un vaso de unicel se hace líquido en cuestión de un minuto o quizá menos. El liquido obtenido sirve como anticorrosivo para aplicar en metales o superficies expuestas al medio ambiente, incluida la madera y el acero. Del utilcel derivó la pintura a base de este material de reciclado y gracias a la investigación acaba A3PIMPERLLANTA de sacar el impermeabilizante a base de reciclado de Unicel.
Por si fuera poco, Víctor y la gente que le acompaña y le sigue el ritmo desarrollaron una máquina que, en segundos, transforma el pet. Otro de los productos.
Datos confiables señalan que cada año México desecha a vía pública un total de envases vacíos que pudieran llenar 16 mil veces la capacidad de almacenamiento del Estadio Azteca. Yo creo que quien hizo el cálculo debe de estar desempleado, pero finalmente el dato, de cierto, invita a reflexión de lo que estamos no haciendo para atender estos problemas.
La maquinita inventada por Víctor (chiquilla, prácticamente portátil) y su equipo permite que usted introduzca la botella de pet y obtiene una suerte de hilo plástico que en conjunto conforma una borla con la que se pueden hacer diversos artículos, incluidos la ropa de plástico.
He de decirle que México exporta a China poco menos del 10 por ciento de botellas de pet para que allá los asiáticos la conviertan en fibra y de ahí se conformen prendas de vestir que luego nosotros compramos en detrimento de nuestra balanza comercial.
Y para confirmarle a usted que Víctor está loco acaba de platicarnos de 3 avances más: con los hules de desecho de los automóviles, hules que se usan para un sellado perfecto de las puertas, cajuelas y cofres hace unos tapetes de acceso a casas o edificios. No competirían en diseño pero ciertamente son muy prácticos si se toma en cuenta que la materia prima se tira en lugar de dársele un uso práctico.
Además, ya diseñó una máquina de tamaño pequeño que tiene capacidad de triturar 6 mil llantas diarias y que cuesta 10 millones de pesos, una quinta parte de la máquina que él desarrolló para su impermeabilizante de llanta reciclada.
Y en su última incursión al terreno de la innovación está obteniendo unas bolsas de diversos tamaños del remanente de procesos de producción de filtros de aire y aceite que regularmente se tiran porque son mermas o porque no llegaron a los estándares requeridos para ser filtros automotrices.
Y todo esto en conjunto conforma una serie impresionante de posibilidades de que México atienda dos problemas de manera inmediata: el reto del reciclaje de llantas, productos de pet y de unicel y el desempleo que reina sobre todo entre los jóvenes.
Pregunta quien redacta, Mexicano que ama al país que lo vio nacer: ¿qué nos cuesta darnos a la tarea de que en cada estado se conformen cuadrillas (micro empresas) integradas por jóvenes o personas de tercera edad o personas con alguna capacidad diferente que se den a la tarea de la pisca, procesamiento de estos materiales y venta o conformación de productos que esta pyme ofrece para su explotación?
En cada comunidad urbana con población superior al millón de personas una máquina para procesar unicel y pet y en cada estado una máquina para reciclar llantas con compra garantizada del material obtenido y posibilidades de que se creen otras empresas para la manufactura de diversos productos o ropa o los productos de pintura y de impermeabilizante que ofrece esta empresa que con el sentido de responsabilidad permitiría pensar no en el lucro económico sino en la conformación de cadenas de valor que tengan la riqueza de incorporar a desocupados a una vida productiva que rescata del deterioro a nuestro medio ambiente?
¿Por qué carajos México es un país que tiene invariablemente un problema para toda solución?
El ganador de CleanTech Challenge 2011 es pionero en generar energías renovables a partir de desechos de las tequileras
Carbon Diversion América Latina (CDAL) es la primera empresa en México que transforma desechos orgánicos de la industria tequilera (bagazo, hojas y piña de agave) y los convierte en briquetas y pellets. Se trata de un combustible orgánico en formato cilíndrico utilizado en países desarrollados para la generación de energía a través de su combustión en calderas y fogones.
El uso de este biocombustible en la industria representa ahorros de hasta un 25% en comparación con el combustóleo de origen fósil, como el diesel. Además, con su fabricación se da solución a una problemática ambiental, toda vez que evita el abandono del bagazo de agave para su descomposición de manera natural. Este proceso sin intervención humana tarda varios años y genera CO2 (dióxido de carbono) y otros gases de efecto invernadero como el CH4 (metano).Y fue precisamente por la creación de esta nueva solución que Carbon Diversion ganó el CleanTech Challenge 2011, un torneo que reconoce a los negocios con gran potencial y que incluyen tecnología innovadora y verde en sus procesos.
Jorge Aguirre Torres, director general de GreenMomentum México, firma de inteligencia de mercado enfocada en promover las tecnologías limpias y uno de los patrocinadores del concurso, considera que el principal atributo de estos empresarios, encabezados por Francisco Xavier Villaseñor, es la tenacidad. Asimismo, Aguirre destaca lo bien definido que tienen sus objetivos y los pasos que deben dar para llegar a su meta. “Los emprendedores cada vez están más convencidos de que se pueden crear proyectos rentables y sustentables como éste”, opina.
Buscando energías alternas
La industria tequilera mexicana utiliza combustóleo en sus procesos. Por otro lado, genera unas 648,000 toneladas anuales de materia orgánica denominada de segunda generación o de desecho, por no ser útil al consumo alimentario humano (hojas de agave que resultan al realizar la jima y bagazo generado en la industrialización de la piña de agave).
A partir de este hecho fue que Francisco y un grupo de emprendedores tapatíos detectaron una oportunidad por explorar hace cinco años. “La finalidad no era sólo hacer negocio, sino ofrecer una respuesta innovadora, limpia y responsable al reto energético actual”, dice el líder de la compañía. Así, en 2007, tras conseguir capital semilla del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), surgió Carbon Diversion América Latina. Se trata de una empresa científica y tecnológica que trabaja en el estudio de nuevos paradigmas para la obtención de energía y su aplicación en los procesos productivos.
Paralelamente, los emprendedores constituyeron Transformación Carbón y Energía (TCE), que es la operadora de las propuestas que crea la primera compañía. Los empresarios idearon una solución integral con tecnología que funciona a ciclo cerrado, es decir, que resuelve la disposición final de los residuos sólidos que producen las tequileras y los transforma en energía para su propio uso. También concibieron un “programático” para sustituir la maquinaria de las tequileras que funciona a diesel, por nueva que trabaja con biocombustible.
De esta manera, se produce una relación ganar-ganar en la que los tequileros se deshacen de sus desechos de forma correcta, usan un combustible más económico y obtienen un holograma que certifica, ante el consumidor final, que su producto disminuye la huella de carbono. Por cada mil litros que se producen con esta tecnología, se disminuyen dos toneladas de CO2.
Para demostrar que el proyecto era viable, instalaron una primera Planta Convertidora de Energía a Ciclo Cerrado (PCECC), la cual opera formalmente desde marzo de este año, aunque arrancó como piloto en octubre de 2011. Ésta fue pionera en la región Valle o Centro de denominación de origen de tequila y se encuentra ubicada a un costado de la tequilera Tres Mujeres, en donde colindan los municipios de El Arenal y Amatitán, en Jalisco. Esta primera unidad utiliza y dispone ecológicamente de los desechos orgánicos sólidos de diversos productores y, a su vez, aprovecha la hoja o penca de los agaves jimados diariamente en la zona, convirtiéndolos en biocombustible. Mientras que para finales de 2012, la empresa tiene programado instalar una segunda planta en la región de Los Altos.
Sin embargo, la tecnología creada por Carbon Diversion no se limita sólo a la industria tequilera. Abarca a toda actividad que tenga que ver con la industrialización del agave, como son las fábricas de inulina, de miel de agave, compañías que producen etanol, alcoholeras y productores de otros destilados, como el bacanora, en Sonora, o el Mezcal, en Oaxaca. Francisco explica que adicionalmente puede aprovechar la hoja o penca que se deja tirada en el campo debido a que hasta ahora no tiene un uso útil o definido.
Pero existe un factor extra para que el proyecto logre consolidarse y replicarse en el corto tiempo: los agricultores propietarios poseen más de 25 millones de toneladas de hoja cultivable en los próximos siete años. Esto es suficiente para instalar unas 105 plantas similares a la de Amatitán en la próxima década, afirma el emprendedor. La idea sería replicar el concepto por medio de contratos a largo plazo, al igual que los que hay firmados entre la unidad en operación con los tequileros y agricultores. En este caso, la inversión sería de las tequileras y Carbon Diversion proporcionaría toda la metodología, tecnología y certificación ante una validadora internacional.
El mercado potencial
A pesar de que en México esta tecnología es incipiente, existe un mercado latente por explorar, dadas las necesidades de un biocombustible sustituto y la cantidad de biomasa que hay en el país. Además, a nivel internacional el mercado está bien consolidado. Cada año en el mundo se consumen 6.5 millones de toneladas de este tipo de combustible, principalmente en países europeos y en Japón, por lo que existe la posibilidad de exportar.
De hecho, Carbon Diversion por conducto de la empresa Biocarbón Maya ya comenzó a llevar contenedores con el producto a España e Inglaterra. Las plantas que pudieran instalarse en un futuro serían propietarias de lo que fabriquen, por lo tanto, podrían comercializar su producción de forma independiente. La briqueta está diseñada para sustituir al combustible fósil en la industria. En cambio, el pellet está pensado para empresas de servicios como hospitales y hoteles, mediante el uso de calderas y hornos. También este último puede tener un uso doméstico, en estufas y calentadores de biomasa, convirtiéndose en una opción para las zonas más pobres del país, cuyos habitantes llegan a pasar toda una jornada consiguiendo leños. A diferencia de éstos o del carbón mineral, la briqueta, por su alto poder calorífico, rinde cuatro o cinco veces más y resulta más accesible. Por ejemplo, Francisco comenta que un kilo de carbón cuesta $8 o $9 contra $2 de un kilo de briqueta. Y lo mejor es que este biocombustible no contamina, pues es considerado como carbón neutro (no genera emisiones de CO2 por provenir de una empresa que genera energía renovable).
Además, Carbon Diversion sigue innovando. Recientemente inició trámites para introducir las briquetas de agave a Estados Unidos. Las quiere colocar junto al carbón mineral que se usa en los asados, que son tan comunes en ese país. “Con este producto vamos por el mercado de la nostalgia, ya que al quemarse da un sabor muy peculiar a la carne y tiene un aroma que remite a México”, señala Francisco. “En la Unión Americana también existen incentivos para aquellos productores de combustibles no contaminantes”. Un futuro prometedor
El emprendedor explica que la planta piloto genera actualmente 72 toneladas diarias del biocombustible. Sin embargo, sólo trabaja al 2% de su capacidad y existe biomasa de agave suficiente para producir 260,000 toneladas al día. “La unidad en pleno funcionamiento equivale a retirar más de 3,500 automóviles de circulación”, resalta. Por esta razón, Carbon Diversion busca instalar 10 plantas más en la región tequilera en los próximos 18 meses.
Pero las inversiones no se quedan en esa industria. La empresa tiene el proyecto de incursionar en la rama azucarera. Para ello, subraya Francisco, será clave las alianzas que se puedan concretar, pues las inversiones van desde los US$3 millones para instalar una planta capaz de producir tres toneladas de biocombustible por hora. Y para lograrlo, “tenemos que ser muy cuidadosos, como lo fuimos en la conformación del equipo de trabajo actual. No puedes invitar a un socio que no te aporte o juntarte con alguien y no aportar. Hay que compartir riesgos para poder ganar”, finaliza el líder de Carbon Diversion.
Reutilizar plásticos y residuos sólidos, su estandarte empresarial
Con el ingenio para reutilizar materiales como estandarte, Adriana Corach, joven bióloga egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México, ha dedicado el último año a cimentar Blue Tech Recycling (BTR), empresa dedicada al reciclaje de plásticos y residuos sólidos en general.
La historia inició en el 2011, cuando con la idea de arrancar un negocio relacionado con el medio ambiente, Adriana se acercó a la incubadora de empresas del Tecnológico de Monterrey, donde le ayudaron a desarrollar un plan de trabajo con objetivos viables en los aspectos técnico, operativo y financiero.
Durante su estancia en ésta, participaron por la Beca Santander, gracias a la que costearon el proceso de incubación. Con el proyecto concluido, Adriana y su equipo solicitaron apoyo gubernamental a través del Programa de Capital Semilla. Sin embargo, cuando recibieron el apoyo, las máquinas recicladoras que necesitaban para arrancar su producción habían subido de precio casi al doble de lo que habían cotizado, pero con el ánimo de no detenerse en el proyecto, Jorge Ocaña, quien formaba parte del equipo, diseñó equipos que cumplían con la misma función y que estaban hechos también a partir de material reciclado, con los cuales procesaron las botellas vacías de yogur y otros plásticos.
Mientras que el dinero recibido a través del Fondo Pyme lo utilizaron para adquirir las instalaciones donde se ubica la planta de reciclaje, hoy cuentan con 10 de estas máquinas recicladoras. De su producción de plástico, 95% se destina a la industria del juguete.
Fuente:http://elempresario.mx Crédito: Marisela Delgado Sitio:www.btr.mx Empresa: Blue Tech Recycling Fundación: 2012 Giro: Reciclaje, Empresa verde Ubicación: Cd. de México Contacto:compras@btr.mx
El verde no es sólo un color, sino una forma de vida y de hacer negocios.
Después de tomar su bebida, algunas personas los tiran al basurero; otros, los vuelven a ocupar para almacenar líquidos; incluso, hay quienes los utilizan para jugar una “cascarita” de futbol. Sin embargo, sólo se recicló el 20% de los 7,800 millones de envases de plástico PET desechados el año pasado en México.
Lo peor de esta situación es que este material (tereftalato de polietileno o PET) tarda hasta 500 años en desintegrarse. Mientras tanto, millones de envases inundan no sólo los tiraderos de basura, sino las calles de las ciudades, generando focos de contaminación.
¿Oportunidad de negocios? Sí. Pero Daniela Van Beuren, socia fundadora deEcoaid, vio más allá. Su empresa no sólo se dedica a comercializar artículos –como bolsas y estuches– fabricados con 100% PET post consumo, reciclado y reciclable, sino más bien está enfocada en la educación ambiental por medio de soluciones sustentables.
“Nosotros pensamos que los problemas ambientales son consecuencia, en gran medida, de la ignorancia y falta de conciencia, así como del desconocimiento respecto a la existencia de alternativas”, dice. Por lo que decidió apartar algunas horas de su jornada para emprender un proyecto como una solución frente a esta problemática.
Así, en 2008, esta administradora de empresas y fan de piezas de arte comenzó, junto con una amiga, a materializar esta idea. “En un principio me hice cargo de la elaboración de las bolsas, mientas que mi socia se concentró en la labor educativa. Después, le compré su parte del negocio y fue entonces cuando empezamos crecer”, cuenta la emprendedora.
De la idea al negocio
El primer reto a resolver consistió en encontrar proveedores de materia prima reciclada –en este caso, fibra de PET– apta para elaborar material textil tejido, resistente y con la garantía de que fuera post consumo. Esto para elaborar bolsas versátiles que cumplieran con la función de transportar desde los artículos del supermercado hasta una laptop.
La idea de producir esta línea de artículos surgió a partir de un viaje que Daniela hizo con su esposo al extranjero. En aquella ocasión, notó que en varias tiendas ya no daban bolsas de plástico a los clientes para llevar la mercancía adquirida. Ahora esta tendencia comienza a llevarse a cabo en México.
Después de analizar algunas opciones chinas y nacionales –que no cumplían con la calidad deseada o se trataba de fibras cortas no textiles que sólo servían como relleno–, Van Beuren encontró lo que buscaba. “El hecho de darle otro uso final al PET abre un nuevo mercado en el país”, asegura.
Por otro lado, la empresaria observa que hay escasez de algodón a nivel internacional y que países productores como Pakistán, China e India están reservando su material para consumo interno. Esto ha provocado que los precios de los insumos textiles se incrementen. Sin embargo, Ecoaid apostó por utilizar un algodón reciclado, siguiendo la filosofía de no extraer materia prima virgen.
Productos reciclados y reciclables
Las bolsas de Ecoaid no sólo están hechas de PET reciclado, sino que también son reciclables. A través de un triturado más fino, se pueden convertir, por ejemplo, en material de relleno para sofá. Aunque con este proceso pierde algunas características en pequeños porcentajes: “la primera vez es textil, la segunda es relleno y la tercera es una fibra más tosca o hasta material para evitar el filtrado”, explica la fundadora de la empresa.
Con los rollos de tela se puede fabricar, además de bolsas, una serie de artículos como estuches, cosmetiqueras, porta-cilidros, loncheras, gabardinas, etc. Es decir, todo producto textil similar a lo que se produce con poliéster. “El calibre que utilizamos es el más delgado, pero también los hay gruesos y con ellos se elaboran vestiduras de automóviles”, explica Van Beuren.
En cuanto a resistencia y calidad, estas bolsas cuentan con ambas características. En pruebas realizadas se comprobó una capacidad de carga de hasta 26 kilos. También cuentan con el Análisis de Ciclo de Vida (ACV) por parte del Centro de Análisis de Ciclo de Vida y Diseño Sustentable (CADIS). Esto permite conocer y cuantificar diferentes impactos ambientales y, de esta manera, determinar la Huella Ambiental de un producto.
Los artículos de Ecoaid se venden a través de su sitio Web (http://ecoaid.com.mx). En cuanto a publicidad y mercadotecnia, la recomendación boca en boca y anuncios patrocinados en Google han dejado buenos resultados. Otra línea de negocios por explorar es atender la demanda de clientes empresariales. “Nos buscan algunas compañías para que hagamos diseños con sus logotipos y colores corporativos”, dice la emprendedora.
Para Van Beuren, este proyecto “se trata de un ejercicio de inversión porque esto lo hago por convicción, porque me apasiona y porque mi misión no es vender bolsas, sino ser una empresa seria en lo ecológico. Ecoaid es una semilla a plantar en cada ser humano, una semilla que pueda generar una conciencia ecológica”.
Los retos están claros: seguir analizando el comportamiento del mercado, el movimiento del precio de los insumos y, por supuesto, competir frente a la oferta barata que hay.
“Los mejores aliados para desarrollar este proyecto son todas las personas con las que he convivido, ya que han aportado mucho al negocio. Al final, te das cuenta que estás tocando fibras sensibles, por lo que la gente siempre tiene una respuesta positiva”, concluye la socia fundadora de Ecoaid.
Crearon un modelo de reciclaje y reutilización de llantas; su mentora Galil Guerrero ha tenido el reto de hacer que René Loya y Grecia Bueno ‘sienten cabeza’
"Al principio eran como universitarios, creían que tenían que ir a clases y entregar tareas. Después de un cierto tiempo, pasaron la curva de aprendizaje y ya decían: ‘bueno, ésta es mi empresa, ya no puedo jugar a la escuelita, ya tengo responsabilidades y retos que cumplir'", cuenta Galil Guerrero, mentora y amiga de los emprendedores de Kautec, cuyo proyecto es finalista de Emprendedores 2012.
René Loya y Grecia Bueno eran estudiantes en el Tecnológico de Monterrey, campus Chihuahua, cuando arrancaron su empresa en 2010.
Su modelo consiste en el reciclaje, transformación y reutilización de neumáticos. Una vez triturado el caucho, producen y comercializan diferentes tipos de pisos: anti fatiga industrial, para gimnasio, áreas infantiles y adoquines además de tapetes.
Su proyecto de impacto ambiental fue reconocido como el mejor 'Plan de Negocios' en el concurso organizado por el Programa de Incubación de Alta Tecnología del Tec. Al resultar ganador, Kautec ingreso a dicho programa bajo la mentoría de Galil Guerrero y ahí fue donde la empresa de René y Grecia comenzó a tomar forma.
Su mentora asegura que han luchado mucho para consolidar su proyecto y hacer la transición de estudiantes a empresarios.
"El mayor reto es que sienten cabeza, pues muchas veces aunque ellos son los del proyecto, los que quieren crear la empresa, no le echan tantas ganas, se distraen o se les bajan los ánimos porque no ven los resultados luego, luego", dice Guerrero.
Kautec es uno de los finalistas de Emprendedores 2012 de la revista Expansión y el sitio CNNExpansión, en la categoría de Alto Potencial.
Un total de 20 proyectos participantes de la edición anual fueron evaluados el 23 de mayo por un jurado. Los ganadores serán revelados en julio.
Galil explica que los dos jóvenes que hoy llevan las riendas de Kautec han dado la batalla por darle continuación al proyecto, pues varios miembros del equipo original que ideó la iniciativa sustentable lo abandonaron. Además, dice, han tenido que hacer una fuerte inversión económica.
"Se les nota mucho el entusiasmo y las ganas de salir adelante con su proyecto", asegura la mentora.