martes, mayo 24, 2011

Día 144: Cuadritos, la preocupación principal es su gente.

24 de mayo del 2011

En 1960 la compañía Cuadritos, dedicada a la elaboración de productos derivados de la leche, comenzó como una pequeña empresa la cual sólo empleaba a 20 personas. Hoy tiene más de 1,200 trabajadores, como consecuencia del crecimiento exponencial que ha mantenido a lo largo de estas cuatro décadas, pero sobre todo, por contar con estrategias de integración de personal.

Enrique Chávez, encargado de las finanzas de la empresa, destaca que para Cuadritos lo más importante, en el tema de capital humano, ha sido generar satisfacción, compromiso y lealtad entre sus empleados, no a través de prestaciones excesivas, sino haciéndoles sentir que son parte de la compañía.

"Nuestro equipo de trabajo no es un elemento más, ellos son los que mueven nuestra producción", asegura Enrique Chávez, director general de la empresa.

Es así como el negocio de los esposos Héctor González y Ana Luisa González ha crecido. Ellos instalaron hace más de 40 años una pequeña empresa familiar en Celaya, Guanajuato.

Empezaron con la producción artesanal de quesos. Ponían a orearlos en unas mallas de metal y se les marcaban unos cuadros. La gente comenzó a preguntar por los "quesos de los cuadritos" y fue así como nació la marca.

Desde entonces la compañía ha logrado consolidarse con éxito en el mercado mexicano como una empresa fabricante de productos lácteos y de soya que vende bajo marcas propias, pero también como maquiladores de marcas nacionales y extranjeras.

Ha sido primordialmente en los últimos 20 años cuando Cuadritos logró catapultarse. Tras la llegada de Héctor González González, hijo de los fundadores, a la administración del negocio, la empresa alcanzó durante casi media década un crecimiento de 100% año tras año.

"Héctor González hijo, también ingeniero químico como sus padres, llegó con ideas diferentes de comercialización, a trabajar más con el área de investigación y desarrollo y Cuadritos se lanzó a la aventura de producir los llamados quesos análogos", narra el entrevistado.

La producción deficitaria de leche en México, orilló a los fabricantes y comercializadores de productos derivados a importar los componentes de los quesos.

Así, la compañía comenzó a traer la proteína en polvo de países como Irlanda o Nueva Zelanda, las grasas y lactosa de Estados Unidos y en su planta de Celaya se dedicó a juntar todos los ingredientes para constituir quesos con los que pudo conquistar nuevos segmentos de mercado.

"Le da un impulso muy importante a Cuadritos porque empieza a crecer a mercados hacia donde no estaba, a nivel nacional, a centrales de abasto y a trabajar en el desarrollo de muchos productos. Alcanzó crecimientos de hasta 100% manteniéndose como una empresa familiar", continúa.

Enrique Chávez, quien platica la historia de la que ha sido su segunda casa desde hace más de 20 años, recuerda que a su llegada la compañía enfrentaba serios problemas de descompensación de flujos como consecuencia de un crecimiento tan rápido que estaba saliéndose de control.

"Nos sentamos con el consejo de administración aunque todavía no se constituía como tal. Había algunas opciones para enfrentar la posible crisis: reducción de gastos, enfocarnos a ciertos productos exitosos en el mercado y despedir a 30% de los empleados, entre otras actividades".

"Todas las propuestas fueron aprobadas y se fue quedando al final el recorte de personal. Uno de los dueños me preguntó qué pasaría si no dábamos de baja a ningún empleado. Mi respuesta fue: se puede salir adelante, no lo vamos a hacer en dos años, pero en cinco sí", continúa.

"Los dueños voltearon a verse entre sí y se preguntaron: ¿tú llevas prisa? –No-, respondieron. –No importa que salgamos en seis años, pero no podemos hacerle esto a la gente que ha estado con la empresa en las buenas y en las malas-. Desde entonces se reafirmó que en Cuadritos no hay estrategias de reducción de gente; hay estrategias de productividad, de capacitación y de integración", narra el entrevistado.

Hoy los empleados se sienten parte de la empresa. Se saben acompañados incluso en los problemas familiares. Los directivos están conscientes de que si su personal no está emocional, ni anímicamente en las condiciones para trabajar, su nivel de rendimiento va a ser menor.

Enrique Chávez insiste en que la gente se involucra en la compañía y está comprometida con su trabajo. Asegura que los 1,200 empleados saben que su función al interior de Cuadritos no es hacer quesos, sino saber cómo comercializar, cómo administrar la materia prima y que si no ponen atención en la calidad, repercutirá en toda la compañía.

Fuente: http://elempresario.mx/casos-exito/cuadritos-apuesta-cambio-generacional

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